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SAN CARLOS
Tribus Yaqui, Mayo, Pima, Pápagos, Ópatas, Seris, Guarijíos y Apaches.
Los indígenas sonorenses han sido catalogados como los más altos y fuertes de México. Sus pueblos, aldeas y rancherías las fundaban sobre las márgenes de los ríos, aprovechando los valles que tenían agua, para sus labores agrícolas. Sus habitaciones las construían según el clima del que gozaban; en la sierra, de terrado para protegerse del frío ; en los valles, de carrizo, pitahaya y petates, para ampararse del calor que hacía en sus tierras. Algunas aldeas tenían calles concertadas y acequias de regadío para sus labores; vestían y poseían mantas de algodón y pita. Sus cosechas consistían en cultivar maíz, frijol y calabazas.

Cada pueblo tenía su cacique a quien obedecían, sobre todo en asuntos de guerra; los hechiceros eran respetados y temidos; no tenían altares ni ídolos, ni culto de ninguna clase. Al sol y a la luna veneran como hermanos. Existía entre ellos la creencia, de que procedían de Moctezuma a quien llamaban "nuestro primer principio". Los seris, por otra parte, han sido considerados como una tribu de indígenas escencialmente pescadora y cazadora. sus habitaciones eran muy primitivas, pues siendo una tribu andariega construían sus casas como de paso.

Los pimas y guarijíos viven aislados en la cordillera de la Sierra Madre Oriental, en la frontera con el estado de Chihuahua. Sus comunidades son pequeñas, ubicadas en su mayoría en las faldas de los cerros y cerca de los arroyos.


La influencia evangelizadora de las misiones durante la Colonia marcó sus principales ciclos festivos, como se puede observar en las fiestas patronales. Su principal celebración es la del 4 de octubre, dedicada a San Francisco, santo tutelar de la orden franciscana.

Dos rasgos identifican a estos dos grupos: la presencia en las festividades de los danzantes llamados "pascolas", y el uso de las plantas de la región para la elaboración de cestos y canastas, aunque esta última es una actividad secundaria.

El desierto del norte de Sonora es el hogar de los pápagos y los seris; los primeros se encuentran en el desierto del Altar, que colinda con la línea fronteriza estadounidense.

Aunque "pápago" es el nombre con que son conocidos por los mestizos, ellos se refieren a sí mismos como "thono o''otham", que significa "la gente del desierto".

Al igual que entre los pimas y guarijíos, San Francisco es el santo con mayor influencia entre los pápagos; sin embargo, la religión católica no logró sustituir por completo el culto a otras deidades, principalmente a las relacionadas con las fuerzas de la naturaleza, tan importantes en una geografía como ésta. La "bi''ikita" y el "khuijin" (cacería anual del venado) son los rituales tradicionales más importantes que conservan hasta hoy.

En cuanto a las artesanías, para los pápagos, al igual que para los seris, la talla de madera y la cestería son las actividades preponderantes; aunque entre los seris la elaboración y venta de estos productos ha alcanzado el grado de actividad primaria.

Los seris, conocidos como "Konkaak" (los que viven en la arena), habitaron también el desierto del Altar, aunque ahora se encuentran asentados frente al Golfo de California. Punta Chueca y Desemboque son las principales poblaciones de este grupo que se dedica actualmente a la pesca ribereña.


El papel de la pesca
Esta actividad condiciona directamente su comportamiento, cosmovisión y ciclos festivos. La pesca es trascendental ante la carencia de otros recursos.

Al mar se le extraen muchas especies de mariscos y peces, pero la que tal vez tiene un significado mayor es la tortuga prieta, llamada "siete filo", ya que en su honor se debe realizar una fiesta. Esta celebración tiene una duración de cuatro días, teniendo como eje principal una enramada en donde bailan las pascolas y se interpretan canciones relacionadas con la pesca y el mar.

En esta festividad, y en otras como la de la pubertad y el año nuevo, se pueden observar también dos juegos tradicionales ya casi en desuso, como el del "carrizo", ejecutado por hombres, y el de las "varas", exclusivo para mujeres. Durante estas celebraciones se aprecia el uso de la indumentaria tradicional, principalmente en las mujeres, quienes gustan de pintarse el rostro con figuras alusivas a partes de peces.

Los yaquis o "yoremes" (personas) también se dedican a la pesca ribereña, pero a diferencia de los seris, su historia se ha visto ensombrecida por constantes luchas armadas, despojos de tierras y deportaciones, como la que sufrieron a Yucatán y Quintana Roo durante el régimen porfirista. No obstante, su gente ha sabido mantener la cultura y autonomía que ha llevado a su pueblo a ser considerado como el representativo de Sonora. De ahí que la manifestación folclórica más conocida del estado esté inspirada en uno de los rituales más importantes de su cultura; nos referimos a la "danza del venado".

Pero esta danza dista mucho de las interpretaciones teatrales que hacen la mayoría de los ballets folclóricos, ya que su significado es más profundo que el de la cacería escenificada de los coyotes hacia el venado. Esta danza representa una eterna lucha entre el bien y el mal, entre las distintas fuerzas de la naturaleza que exigen un equilibrio, una lucha tenaz como la que han sostenido estos grupos para adaptarse a la historia y la geografía.



ZONAS ARQUEOLÓGICAS ·LA PINTADA
Para llegar a ese lugar es necesario recorrer 52 kilómetros al sur de Hermosillo por carretera pavimentada hasta llegar al restaurante del mismo nombre. De ahí hacia el oriente se recorren 8 kilómetros aproximadamente por terracería, cruzando tres pequeños ranchos, cuyos dueños permiten muy amablemente la entrada con la única condición de que cierren debidamente las puertas que se cruzan para que no se salga el ganado de sus predios
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Traje típico de la india Seri.
 
clas.mx@gmail.com
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Indio Yaqui con el atuendo de la Danza del Venado.